La custodia del territorio.

La custodia del territorio es una herramienta que implica directamente a la sociedad civil en la conservación del patrimonio medioambiental y paisajístico de un determinado territorio a través de los denominados acuerdos de custodia.

Los acuerdos de custodia son un procedimiento voluntario que se formaliza en un contrato entre el propietario del terreno y una entidad de custodia del territorio, por lo que esta última se compromete a gestionar ese espacio con criterios exclusivamente de conservación y sostenibilidad medio ambiental. Los terrenos acogidos a la custodia se transforma en espacios destinados a la protección de los hábitats y las especies. El acuerdo de custodia asegura la protección efectiva de estos lugares y permite regular los usos a los que se someten, excluyendo cualquier tipo de actividad extractiva. Además, se pueden controlar todas las actuaciones y trabajos de conservación y restauración que se llevan a cabo, aplicando unos niveles de exigencia en calidad ambiental más altos de los que la propia Administración Pública exige. Todas estas actuaciones suelen ser ejecutadas por voluntarios con la asistencia técnica de algún profesional del sector ambiental.

Pueden actuar como entidades de custodia organizaciones tan diversas como colectivos conservacionistas, asociaciones de vecinales, fundaciones, comunidades de montes, ayuntamientos e incluso empresa que incluyan la custodia del territorio como una de sus líneas de actuación en el ámbito de la RSE.

La custodia del territorio nació en los EE.UU. a finales del siglo XIX y tiene una larga trayectoria de éxito en muchos lugares del mundo. En España está en una etapa de expansión incipiente, aunque para muchos todavía sigue siendo una novedad. En Galicia las entidades adheridas a la Red Gallega de Custodia del Territorio realizan una gran labor en la conservación del bosque atlántico y de otros ecosistemas amenazados.

Enciclica Laudato si´ – Sobre el cuidado de la casa común.

Uno de los hitos del actual pontificado ha sido, sin duda, la promulgación de la encíclica Laudato si´. Un documento de primer rango que venia a cubrir un vacío en la Doctrina Social de la Iglesia, que hasta la fecha no había abordado la temática medio ambiental de forma exhaustiva.

Sin embargo, a la publicación de esta encíclica no ha seguido una plasmación activa de sus enseñanzas en proyectos concretos impulsados por instituciones o fieles católicos. Pues bien, la custodia del territorio puede ser un camino interesante para aterrizar en la vida diaria de la Iglesia los desafíos planteados por el papa Francisco en Laudato si´; y más teniendo en cuenta que muchas diócesis y ordenes religiosas son titulares de importantes propiedades rústicas susceptibles de una puesta en valor medio ambiental.

La custodia del territorio también puede ser una vía que encauce la sensibilidad conservacionista del carlismo. ¿Por qué no impulsar una entidad de custodia del territorio que, bajo el patronato de la Familia Borbón Parma, trabaje en todo el territorio español? Sería una magnifica carta de presentación de un carlismo que sin renunciar a los principios de siempre, sabe dar una respuesta actual a las inquietudes medio ambientales de nuestra sociedad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s